Antes de Semana Santa vivimos una experiencia única en la que experimentamos cómo es la realidad en el trabajo que queremos.

Yo fui al colegio Beata Filipina a hacerlas como profes de Primaria. En esos días me sentí como una más del claustro cuando los niños tenían alguna duda y yo intentaba resolvérsela. También cuando corregíamos los ejercicios de Inglés o Música o jugaba en el recreo.

Yo sin embargo me quedé en el colegio para trabajar con la Fundación Aleph-Tea que tiene a los chicos con autismo integrados en nuestro centro. En esos días también fui una profesora más para ellos. Aprendimos jugando, hicimos actividades juntos, les ayudé a comer o a comprar para preparar una fiesta a sus padres en la fiesta de final de trimestre.

Para las dos ha sido una experiencia inolvidable que nos ha servido para aprender y tener más claro lo que queremos hacer en el futuro y le recomendamos este proyecto a todo el mundo.